18.10.11

Cinéfila en crisis

Por un lado, blogueo de higos a brevas. Por ahí vamos mal.

Por otro, veo más series que películas, últimamente. Dicen que la mejor ficción se hace en las series, y en algunos casos doy fe; de hecho, creo que voy a ampliar la temática del blog e incluir series, a ver qué tal.

En tercer lugar, muchas veces las películas no me hacen disfrutar. Veo una peli en la tele, y le encuentro más defectos que virtudes; hay excepciones, y podría hablar de ellas, y retomar el blog, porque me da vergüenza, también tengo que decirlo; al fin y al cabo, tengo una categoría de truños, tendré que aprovecharla. Pero que haya tanto truño y tan pocas pelis buenas me da mucho por saco, en plan vieja que se queja de los nuevos tiempos. Me gusta hacer crítica positiva, no cagarme en los muertos de buda con cada celuloide impresionado que circula por el mundo.

19.1.11

La huérfana

No leer si no se ha visto y se está interesado en verla: puede contener algunos spoilers.
Típica película de niña taciturna y más macabra que el copón y que, como mínimo, es deudora de La profecía, aunque salvando las distancias...

Una pareja que acaba de perder un bebé adopta a una niña de 9 años, Esther, que es rarita como ella sola; en seguida empieza a haber accidentes en los que está involucrada la niña, y la madre empieza a sospechar, indagando en el orfanato de donde viene.
Típicamente, todo es rarísimo, nadie sabe nada de su origen y los que preguntan desaparecen. Llegados a este punto, y dado que la niña es rusa, yo sospeché que dirían que nació en un orfanato de la antigua URSS, donde el fantasma de Rasputín la poseyó nada más nacer, pero la endebilidad del guión tiene el mérito de no recurrir a vueltas de tuerca paranormales y algún que otro Deus ex machina que termine de joder la trama, sino que se ata al típico síndrome que hace que la niña acojone, según la impresionabilidad del espectador, sin malograr la verosimilitud ni salirse del género.

Es entretenida, pero yo no sé si es que ya no tengo edad para sobresaltarme con estas pelis o que ya tengo picardía y las vueltas de tuerca del guión y los sustos propios de estas pelis me sorprenden lo justo. Pero al menos se puede ver del tirón.

27.11.10

Malditos bastardos

No leer si no se ha visto y se está interesado en verla: puede contener algunos spoilers.
Tarantino me entretiene, pero es un director totalmente sobrevalorado. Es conocido por sus manidos flashbacks (que aquí controla) y sus bandas sonoras (que en ésta no pega ni con cola), y por ser una especie de Peckinpah con chistes: mucha violencia desmitificada con bromas más o menos macabras. Y aquí se marca una fantasía pseudohistórica en la que no deja de lado su histrión, contaminando con él los puntos fuertes que, desarrollados de otra forma, podría dar lugar a una película mejor, menos superficial.
Para un director menos figurín, los citados malditos bastardos no pasarían de ser un macguffin, una anécdota que parece que guía la historia, pero que en realidad no llevan a ninguna parte, porque la verdadera historia está en otro sitio: el detective cazajudíos y la superviviente que busca venganza, y encuentra una no exenta de cierta poesía; pero tiene que haber violencia + humor, curioso sintagma cinematográfico del megalómano éste.

Lo más destacable son las actuaciones. No todas (porque Brad Pitt no es el mejor actor del censo, si bien ha mejorado mucho desde Thelma y Louise y acierta a poner acento sureño), pero sí la del coronel Landa (hay unanimidad con el trabajo de Christoph Waltz, es un personaje escalofriante que da para mucho mucho más), Diane Kruger, que da vida a la actriz Bridget von Hammersmark (que, como los malditos bastardos que dan título a la película, debería ser un personaje mucho menos importante), Daniel Brühl, que da vida al fantasmón nazi que se dedica a fardar de sus hazañas bélicas, y el personaje que más me ha gustado, aunque pueda tener algo de ripio: Mélanie Laurent como Shosanna Dreyfus; de verdad que esta historia daba para mucho más, Tarantino, que el rollo pseudowestern con nazis que te has montado una vez más (no bastaba con el sushi western de Kill Bill, ahora quiere un chucrut western).

No es tan mala como esperaba: tiene escenas de gran tensión dramática, aunque decae a mitad de la película, porque la trama tiene sus puntos flacos, pero los fans incondicionales de Quentin Tarantino comulgarán con sus ruedas de molino y los que no le vemos todo el chiste, seguiremos pensando que tiene ese punto fantoche que su autoconcepto le impide abandonar.

Por último, resaltar lo osado de no rodar -ni mucho menos- toda la película en inglés; los alérgicos al subtítulo habrán sufrido con tanta lectura sobrevenida; los que prefieren el doblaje se perderán la otra gran baza sutil de Malditos bastardos.