17.1.10

Celda 211

No leer si no se ha visto y se está interesado en verla: puede contener algunos spoilers.
Acabamos de venir del cine, y lo hacemos epatados: con películas así, no da pena pagar lo que cuesta el cine en Barcelona. Te quedas con ganas de más. Una peli redonda, con un guión muy bien hilado y unos intérpretes (especialmente, ya lo habréis leído, Luis Tosar) a la altura.
El funcionario de prisiones en ciernes Juan Oliver (Alberto Ammann) va a su lugar de trabajo el día antes de empezar a trabajar; resulta herido y sus futuros compañeros lo guarecen en la celda 211 (vacía tras un trágico suicidio que no nos ahorran), dentro del pabellón de presos más peligrosos; cuando despierta, la cárcel está sumida en un motín; el funcionario tendrá que apañárselas para sobrevivir...
Lo más fastidioso de esta peli es su tremenda verosimilitud; si lo viéramos en las noticias, tampoco nos chocaría tanto. No exenta de humor, demuestra que hay cine español que no vive de espaldas al espectador (no estábamos solos en el cine) y que no supedita la calidad a factores ajenos al propio cine. Probablemente los Goyas se repartan (con justicia) entre ésta y Ágora.

13.1.10

Cataluña y su ley del cine

En este blog somos partidarios de la versión original por sistema. Aparte de que me parece más auténtico, mejoras el oído para otras lenguas, lo que en este país no está de más. Pero los debates sobre la exhibición se suelen ceñir a "En castellano / catalán". Esa rémora del franquismo que es el doblaje (para que pudieran controlar lo que dicen los personajes, puro control social y censura a saco) sigue siendo debate político. Así, ahora en Cataluña quieren que el 50% de las pelis se doblen al catalán. Al margen de las objeciones económicas (las distribuidoras y productoras tienen que estar flipándolo), es comprensible que alguien habituado al doblaje y que en su casa hable catalán quiera ver las pelis en su lengua.

Ésta sería una ocasión estupenda para instalar la versión original, sin embargo: siempre se pueden alegar motivos económicos o lo que sea -toda ley tiene su trampa- de manera que se subtitulen las pelis y nada más. Pero es que al hilo de esto hay alguna propuesta delirante: ¡pelis subtituladas en dos idiomas a la vez! En media pantalla subtítulos en catalán, y en la otra media en castellano. ¿Tan escasos andamos de salas? Mira que sólo caben 30 caracteres por línea, y si la dividimos caben menos.

Su, deja de soñar: la gente no va al cine a leer letreros, o tal dicen los que odian la VO. Pero cabe preguntarse la aplicabilidad de la ley lingüística del cine y qué tan económica resulta. Mientras van a hacer que ir al cine sea un coñazo, cuando no una comedia en sí misma.

10.1.10

Amarcord y su huella

Ahora mismo están echando Amarcord en el TCM. Aparte del valor intrínseco de la obra de Fellini, es indiscutible la huella que deja en otras pelis de las que ya hablé más o menos tangencialmente en un pasado muy muy lejano:
  • Cinema Paradiso: los tipos humanos son similares; algunas escenas de la peli de Tornatore son un guiño directo a Fellini: los onanistas del coche, recreados en la fila de los mancos del nuevo cine Paraíso (aunque aquí todos piensen en la misma, Brigitte Bardot).

  • Un verano en la Goulette: en su día también explicaba que la escena en la que todos los tunecinos van a ver a Claudia Cardinale me recuerda a la escena en la que todos los del pueblo van a ver el barco del régimen fascista como el recuerdo de una vida mejor.

  • Amanece, que no es poco: también comparten el toque costumbrista y delirante (en el mejor sentido), así como la expresión de la acción en perlas sin aparente hilación; ambas, además, terminan con la despedida de un personaje del pueblo (Fermín y la Gradisca). Lo redondo de ambas películas da que pensar que tanto Fellini como Cuerda tienen cierta cualidad poética.