26.2.06

Fin de semana en el cine Icaria

No leer si no se han visto y se está interesado en verlas: puede contener algunos spoilers.
Este fin de semana nos hemos resarcido y hemos ido tres días seguidos al cine. Hacía años que no incurría en semejante placer, y me hago eco aquí...

1. Buenas noches y buena suerte, de George Clooney

En esta incursión de George Clooney en la dirección, ha querido revivir un episodio de los 50 que tenía extasiado al padre del artista, periodista por más señas: cómo Edward R. Murrow inicia su propia persecución contra el senador novel de Wisconsin McCarthy en su caza de brujas.

Para no quedar como la sota del lugar, en primer lugar debo decir lo mejor que tiene el filme (artísticamente hablando): una dirección artística de lujo y unas interpretaciones estupendas.
Sin embargo, la peli adolece de un guión endeble -salvo que quisiera hacerlo parecer un documental- en el que se planea por encima de los personajes sin pararse en ninguno ni ver una motivación en ellos aparte del miedo o la indignación, que generalmente comparte el espectador. Sin embargo, Clooney se deja en el tintero personajes jugosísimos que podría haber desarrollado más, enriqueciendo su película.

Sobre su contenido y metacontenido, es éste un filme político que critica sin paliativos la política del senador de Wisconsin, por un lado, y de manera manifiesta, en estos tiempos en los que surgen personajillos que proponen revisar su aportación a la Historia; también arremete contra el papel educativo y no meramente embrutecedor que debería tener la televisión, eterno debate de la historia del medio y en el que, hoy por hoy, la razón cuantitativa la tiene la televisión-¿entretenimiento?.

El tratamiento que se da al tabaco no es, a mi juicio, simple ambientación.
Cierto que en aquella época la gente fumaba compulsivamente, pero el anuncio de tabaco en una era en la que se evita el tabaco en el celuloide como una cuestión de estado, no creo que sea casual (el Barbas dice que son paranoias mías, lo que es posible).
Fumando espero al McCarthy que yo quiero...
Por último, sería de agradecer que a los no-gringos nos incluyeran algún glosario de ciertos aspectos de la cultura gringa que se puedan escapar. Es una peli hecha para gringos, para que recuerden y piensen y, con las debidas notas al pie, también podría adaptarse a la realidad política y mediática aquí y ahora...


2. Memorias de una geisha, de Rob Marshall

He aquí la esperada adaptación del best-seller de Arthur Golden: nos cuenta cómo la pequeña Chiyo se convierte en la mejor geisha del lugar. La adaptación de la novela es muy buena (adapta un poco el final al gusto del espectador medio, pero lo hacen de manera que no puedes ni enfadarte).

Es muy destacable la dirección artística y la contención tanto de personajes como del texto: una estética por demás japonesa, que cautivan el ojo del espectador durante las casi tres horas que dura la peli.
Es una película preciosista sin empalagar, mostrando todos los hitos estéticos clásicos del Japón (no pude evitar pensar en Mishima, y en lo mucho que le fastidiaba que todo ese mundo desapareciera).


3. Match point, de Woody Allen

Con esta última película de Woody uno no acaba de tener la sensación de déja vu, aunque haya cosas que le recuerden a películas que ya ha visto.
Chris Wilton (estupendo Jonathan Rhys Meyers) es un tenista retirado que encuentra trabajo en un club como profesor de tenis, trampolín estupendo para saltar a una posición socioeconómica desahogada. Huelga decir que no desaprovecha la oportunidad, y con todo el descaro posible, pega un braguetazo a la luz del día, gracias a lo cual, asciende. Su trayectoria se altera con la aparición de Nola Rice (Scarlett Johansson).
Para variar, Woody nos cuenta lo mucho que sufre la clase altísima (al loro con el ático a las orillas del Támesis).

La narración tiene todos los cabos atados -con vuelta de tuerca final-, atándote a la butaca aunque te mueras de ganas de ir al WC. ¡Querrás verlo todo!

Con esta película Woody tiene el punto de set, de partido y el campeonato entero.

19.2.06

Munich

No leer si no se ha visto y se está interesado en verla: puede contener algunos spoilers.
Ya sabéis que opino que Spielberg se tira años haciendo películas comerciales que al final pasan sin pena ni gloria (como La Terminal), pero que siempre se guarda un as en la manga... Pues bien: Munich es ese as; concretamente, el de bastos.

En las Olimpiadas de Munich de 1972, once miembros del equipo israelí fueron secuestrados por un grupo palestino; por un error de la policía alemana, que no supo manejar la situación, murieron todos los rehenes. El gobierno de Israel, por aquel entonces a cargo de Golda Meir, decidió vengarse y matar a once terroristas palestinos -que entonces sólo se llamaban árabes-.
Avner (Eric Bana) es un hombre, inminente padre de familia, que trabaja para el Mossad. Éste le da una nueva misión: matar a once palestinos que se dedican a preparar atentados o captar activistas para la causa. Avner deja de existir, al menos como agente del Mossad, y se convierte en un asesino del Mossad que se pone a buscar el paradero de los once en compañía de otros cuatro activistas en su misma situación jurídica que él.

Contacta con gente que, por el módico precio de 200000 dólares (de 1972) por nombre, le van proporcionando paraderos.
Al principio extreman los cuidados, pero, según van atentando contra unos y otros, van descuidando los efectos colaterales.

Es interesante ver la fuente de información que este grupo paramilitar / terrorista -pues es lo que acaba siendo-: si bien dicha fuente ¿no sabe? quiénes son ellos (el patriarca, el jefe de la organización da a entender que sí lo sabe), ellos tampoco saben quién es esa organización, qué hace realmente, para quien trabaja o, más concretamente para quién más trabaja. Habría que pensar si realmente los objetivos militares que le fija el Mossad -aunque para otras cosas reniegue de él- son lo que le han dicho que son, o sólo unos hombres de negocios / letras que viven en Europa. Ideas como éstas y el hecho de que haya quien quiera matar al grupo de Avner dan lugar a que se emparanoie ¿inmotivadamente? con ese trabajo del que no puede hablar a nadie...
Si bien Steven Spielberg es un buen director de actores, sus directores de reparto se lo ponen fácil. Especial mención a Geoffrey Rush -no se le ve, está escondido detrás de Ephraim-. También está muy cuidada la producción -aunque tiene algunos fallos, detallados en el imdb-, en general está muy currada.
La peli nos cuenta, en definitiva, la historia de una venganza y las consecuencias que esa venganza tiene para las personas que la hacen efectiva; escuchamos todas las voces: la del gobierno israelí, que defiende la matanza, la del ciudadano israelí que no se cuestiona la manera en que lo defienden, la del judío que teme perder el alma por la manera en que se comporta (el artificiero interpretado por el francés Matthieu Kassovitz), la del palestino, que lucha por su hogar porque no le dejan que lo sea... Y la de Avner, antaño convencido, ¿y al final?

Se me ocurrió sugerir que, en parte, criticaba la política de Bush de Guerra al Terrorismo; al Barbas en un principio no le gustó, pero me permitió explicarme: tan alegremente nos metemos en el jardín de una venganza por un atentado u otro, y al final ellos responden con tres atentados, o un avión secuestrado. Es muy fácil promover guerras santas desde el gobierno, sabiendo que al final no es uno quien las libra, y que los peones se mueven solos. La venganza no es un camino recto. Es un bosque, y, como en un bosque, es fácil perderse, olvidar dónde entraste... La frase es de Hattori Hanzo, el espadero de Kill Bill I, pero encaja como un guante en esta película. O, citando a Gandhi, ojo por ojo, y el mundo acabará ciego.

En resumen: altamente recomendable. Especial mención al plano final.

8.2.06

Almodóvar, ¿genio o fantoche?

Dentro de lo que es el cine patrio, este manchego ya universal es una figura, hasta cierto punto, polémica. Por un lado, están sus forofos incondicionales, y por otro, los que lo aborrecen desde que lo ven aparecer en lo alto de la loma hasta que desaparece por el otro lado del proscenio.

Servidora, ni tanto ni tan calvo: tiene sus luces y sombras, sus virtudes y defectos, cosas que me gustan más o menos, aunque, en general, me gusta.
Es Pedrito maravillosamente (u odiosamente) sincrético: todo lo que le gusta, lo amalgama con mayor o menor fortuna: desde el bolero hasta Bergman (habéis leído bien, Ingmar Bergman, su legado no es patrimonio exclusivo de Woody Allen), el culebrón desaforado y la movida madrileña: todo vale pa'l convento.
Tiene dotes fantásticas para la comedia (Mujeres al borde de un ataque de nervios es una de sus obras más redondas, y yo creo que la más intachable desde cualquier ángulo), aunque sus historias rezuman amargura y tristeza: incluso en Mujeres... (que le acercó al Olimpo hollywoodense), donde Carmen Maura sufre un abandono amoroso y, para colmo, está embarazada del mismo que la ha abandonado.
Precisamente, en Mujeres... está perfectamente mensurada la relación entre drama y comedia -bueno, con claro balance hacia esta última-.Con autógrafo, como le gusta a wini...
Las obras de después son mucho más oscuras y menos cómicas. Y últimamente parece una manchega de luto...

Sin embargo, a pesar de esa pátina de tristeza, sus guiones están mejor acabados; cuenta con el apoyo de la crítica internacional (lo que le vale unas rabietas patrias tremendas, como cuando anunció que se salía de la Academia de Cine Español) y un prestigio que en España, dice, no se le reconoce.

¿Está justificado todo este revuelo? A mi entender, ni tanto, ni tan calvo. Por supuesto, tiene una voz propia y un estilo inconfundible, pero eso no lo convierte en un genio por definición, defendible en todo lo que hace. Sus películas son siempre un fenómeno, cuando menos, popular, y muchos autores se mueren por trabajar con él (¡incluida Lauren Bacall!).

Filmografía destacada:
  • Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón (1980)
  • Laberinto de pasiones (1982)
  • Entre tinieblas (1983)
  • ¿Qué he hecho yo para merecer esto? (1984)
  • Matador (1986)
  • La ley del deseo (1987)
  • Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988)
  • ¡Átame! (1990)
  • Tacones lejanos (1991)
  • Kika (1993)
  • La flor de mi secreto (1995)
  • Carne trémula (1997)
  • Todo sobre mi madre (1999)
  • Hable con ella (2002)
  • La mala educación (2004)
  • Volver (en posproducción, 2006)

5.2.06

Noche Bollywood: I - Proud to be an Indian

No leer si no se ha visto y se est? interesado en verla: puede contener algunos spoilers.
Para este finde me hice con dos pelis de Bollywood para pasar el rato: puro cine de entretenimiento, sin más pretensiones a priori...

I y su padre van a vivir a Londres, donde vive un hermano e hijo con su familia.
Sin embargo, en su barrio campan a sus anchas los skinheads que buscan la supremacía blanca. Pero el tal I es un broncas de cuidado y se enfrenta a ellos, metiendo en problemas extra al resto de la familia.
Su familia no quiere que se meta en broncas, pero el muchacho tiene ese orgullo de ser indio que da título a la peli y no puede evitarlo.

La verdad, la peli tiene ratos sobrecogedores, como la escena inicial, en la que una manada de unos 25 valientes nazis matan a una pareja, ella embarazada; afortunadamente, nos ahorran la escena mediante ese recurso nunca suficientemente alabado que es la elipsis; desasosiega ver lo fácilmente que algunos energúmenos se aprovechan de la gente débil e indefensa para satisfacer su bravuconería.

Yo tenía mis prejuicios con el cine de Bollywood: me imaginaba producciones cutres salchicheras tipo españoladas de los setenta, pero, técnicamente, está bien hecha; otra cosa sería que sólo viera este cine (en cuyo caso, acabaría harta), pero, una vez metida en harina, cumple perfectamente su cometido: entretiene eficazmente (cosa que a veces no encuentro en el cine occidental).
No obstante, no sería yo si no me pusiera a analizar otros aspectos de ésos que se meten más o menos solapada y sutilmente.
Parece que es una constante el tema patriótico: los nazis se reúnen en el pub Queen Vic (la reina Victoria fue la Emperatriz de la India por antonomasia, no está puesto al azar); colabora con los descerebrados un paquistaní. Una se pregunta cómo pueden los nazis colaborar con uno, pero el de Lahore lo explica con facilidad: se trata del enemigo común. Por supuesto, nuestro héroe convence al paquistaní, se hacen amigos y se lía con su hermana, con una frase que supongo resume la gran tragedia de la otrora Joya de la Corona: la división del país en India y Pakistán beneficia a los extranjeros.

La vi en VO con subtitulos en inglés (en castellano no había), y a los skins, que hablan con cierto acento cockney se me hacía arduo entenderlos. Sólo tiene cuatro canciones, y ni siquiera tienen coreografía, es Bollywood light.

Lo que más me gusta del cine es que, si por ejemplo, los malos te queman la casa y tu hermano / cuñado / hijo les parte la cara, automáticamente se borra la duda de dónde alojarás a tu familia esa noche, pues la alegría te embarga, y entonces vienen los títulos de crédito...

1.2.06

Los Goya, o la apoteosis del tedio

Soy de las pocas personas que en el mundo que se tragan, por puro vicio, las ceremonias de los Goya, y engulliría con igual fruición los Oscar si no se emitieran a horas intempestivas (si bien me levanté para ver cómo no daban el oscar a Javier Bardem y sí se lo daban a Juliette Binoche).

Este año, sin embargo, ha sido superior a mí, y yo misma tuve que desistir de ver lo que para el resto de mortales es ese peñazo de los Goya. Me perdí los grandes, esto es, los que le dieron a la Coixet (maravillosa guionista de películas intimistas; por fin han superado las barreras idiomáticas en la Academia y la han premiado) y el de Candela Peña, la princesa de Fernando León de Aranoa.
Renuncio a culpar de mi muermo al hecho de no haber visto casi ninguna de las pelis nominadas (este año sólo he visto en cine Harry Potter y Star Wars), ya que no siempre veo las pelis en liza. Más bien culpo a la organización del evento: desde que la Sardà no lo presenta, la ceremonia ha caído en picado; el único atisbo de amenidad fue el año de guerra no, pero ni comparación.
Aunque este año no soltaron el ripio -o yo no lo oí- de uf, cómo pesa, si se manejaron hasta el paroxismo otras gracietas como Yo no gané el goya, yo tampoco, todo ello en una ceremonia que, entre gracietas y anuncios, acabó a eso de las dos de la mañana, sin actuaciones musicales que aburrieran aún más a la concurrencia.

Lo mejor:
  1. El premio a Woody Allen (se notaba que los académicos estaban deseosos de darle algún premio alguna vez, y en cuanto se les presentó la ocasión, no la desperdiciaron).
  2. Que ninguna peli acaparara todos los premios, dando alguna cabida a la sorpresa.
  3. Que se reconociera el talento de la Coixet, aunque lo demuestre en inglés.
Lo peor:
  1. Fue más largo que un día sin pan.
  2. Con un guión más soso que el agua de fregar y sin ritmo ni gracia alguna.
¿Y sabéis lo más gracioso? Que el año que viene volveré a verlos con la esperanza de pasarlo bien... No tengo remedio...