26.3.06

La historia oficial

No leer si no se ha visto y se está interesado en verla: puede contener algunos spoilers.
Esta semana se cumplieron los treinta años del golpe del general Videla. Tan funesto aniversario se celebra en 24 por segundo con una gran película de Luis Puenzo sobre los niños robados.
Roberto (Héctor Alterio) y Alicia (Norma Aleandro) son un matrimonio que tienen una niña adoptada; él es un empresario afín al régimen de Videla y ella es profesora de historia nacional.

Una serie de acontecimientos hacen que Alicia se pregunte quiénes son los padres de esa niña. Esas preguntas -con respuesta después de que la abuela biológica haga aparición- van minando la pareja y van descubriendo el empaque moral de ambos cónyuges.
El guión se ve refrendado por dos grandes actores -que años más tarde coincidieron en la celebrada El hijo de la novia- interpretando dos personajes difíciles -tan difícil es parecer un bastardo como caerse del guindo en medio de la película y darse cuenta de lo que está pasando y de que eres parte de ello-.

Poco a poco, de la mano de Alicia, nos vamos metiendo en el horror de la dictadura, nos enseñan de dónde viene la niña -soberbia la escena en la que los primos irrumpen en su habitación, jugando, pero llenan de horror a una niña feliz-, a través del testimonio de la amiga torturada y represaliada...

Merece la pena verse, tanto por su calidad -en Hollywood no dudaron- como por el hecho de que estas cosas no deben olvidarse, porque no deben repetirse.

12.3.06

Prokofiev, padre de las BSO

Una de las fuentes de ingresos que tienen las películas que estrenan en el cine es en concepto de merchandising, y las bandas sonoras son parte jugosa del mismo; tanto es así, que las tiendas de discos al uso tienen una sección de bandas sonoras.
Sin embargo, el padre de este invento que tantos beneficios produce es Sergei Prokofiev, para quien esta tarea del cine es menos extensa (tiene óperas, ballets, cantatas, sinfonías, conciertos, música coral...).

Trabajaba con su tocayo Eisenstein, y sus colaboraciones más destacadas son Alexander Nevski (que también existe como cantata) e Iván el Terrible.
Los músicos de bandas sonoras, sin desdeñar siglos de música culta, siguen los parámetros de Prokofiev en cuanto a ambientación y temas, de la misma manera que Eisenstein contribuyó a crear un lenguaje cinematográfico que no ha caducado.

10.3.06

Siempre locos (Still crazy)

No leer si no se ha visto y se está interesado en verla: puede contener algunos spoilers.
Si por algún motivo se les puede perdonar la arrogancia a los británicos, es por su sentido del humor, no exento de sentido común. Si por algo me gustan las comedias británicas es porque no les echan almíbar, como si quisieran demostrarnos que nos podemos reír de la vida -o, cuando menos, esbozarle una sonrisa-, aunque sigamos sufriéndola.

Siempre locos es un homenaje sarcástico a todas esas bandas de los 60 y los 70, muchas de las cuales, en los aburridos 90, se empeñaron en volver a la palestra, aunque el horno que ellos conocían hacía tiempo que cocía otro tipo de bollos.
El título es el mismo que el de una canción de Paul Simon (que también tuvo su momento revival con Art Garfunkel hace un par de años), pero en las relaciones del grupo se pueden detectar notas de grupos de esa época: los Beatles (que también tienen sus claros y sombras), los Rolling, los Who, Black Sabbath, Deep Purple, Led Zeppelin...). La banda sonora (si os gusta el rock setentero, pues a tal suena, está genial), se hace eco de ello.
Tony Costello (Stephen Rea, eficaz como siempre) trabaja de reponedor de condones en las máquinas expendedoras de los bares de marcha de Mallorca. Un día encuentra un fan de Strange Fruit, el grupo en el que triunfaba, y le propone un macroconcierto con otros grupos. Costello se propone reunir al grupo, a pesar de que salieron a hostias y de que, según los indicios, uno de ellos murió. (En la reunión entran el manager-productor y la chica IBM que colaboraba con ellos en los 70).

Los derroteros que han seguido las vidas de los miembros de la banda son dispares: Ray Simms, el estrafalario cantante (Bill Nighy, hace un papel muy similar en Love actually) pobre vergonzante que no quiere demostrar que está acabado (su relación con su mujer hace pensar a los malpensados en John y Yoko o Paul y Linda, ya dije que aquí no se salva ni el tato), Les Wickes (Jimmy Nail), el guitarra solista, que puede recordar a George Harrison -que no se llevaba bien con McCartney- o a Pete Townsend -que amaba-odiaba a Roger Daltrey-, tiene una empresa para reparar tejados, a pesar de su agorafobia -su señora lleva los pantalones en casa-; el batería David Beano Baggott (Timothy Spall, al que vimos en Secretos y mentiras), que tiene problemas con el fisco. Salen de gira con un pipiolo para captar público joven, y el resto os dejo verlo.

La peli, claro, tiene una crítica implícita al hecho de que se tiende a desbancar a la gente mayor, por mucha experiencia que tenga, para poner a un niñato (recordad el anuncio aquél de los JASP). Sin embargo, como es una comedia, y según el canon de Shakespeare éstas tienen que acabar bien, al final te deja un poso melancólico, sí, pero de buen rollo...

Categoría: Flins

6.3.06

Oscar 2006

A una freakie de las entregas de premios como yo, hay dos cosas que le incomodan de la ceremonia de los Oscar: el idioma (aspecto que voy subsanando) y las intempestivas horas a las que lo echan.
Sin embargo, sí pude echarle un ojo al cotarro (concretamente, hasta el segundo Oscar a Memorias de una geisha, el de dirección artística.

El presentador, en esta ocasión, era Jon Stewart (hablé de él en el horno hace unos meses), y empezó rompiendo moldes, con un montaje en vídeo de varios westerns en el que mostraba que lo de los vaqueros homosexuales no lo ha inventado Ang Lee. Luego, hubo vídeos para presentar a las actrices ajenos a la estampa preciosista típica en estos casos. La verdad es que el rato que vi -y lamenté no ver más- lo pasé bien.
No hice apuestas previas porque prefiero hacerlo durante la ceremonia, y decir éste se lo lleva Periquito. La sorpresa nos la llevamos todos -menos él mismo, parecía- cuando Clooney se llevó el primer Oscar de su carrera por su papel secundario en Syriana, pero luego me rehice y acerté los de la geisha y el de Rachel Weisz por El jardinero fiel (a esta chica le tenía perdida la pista, a pesar del presumible bodrio Constantine, con el que volvió a la palestra hispana el año pasado.

Como me quedé a medias, esta noche veré el resumen en la tele; eso no me exime ni de publicar aquí el palmarés, ni de hacer una reflexioncita...
  • Mejor cortometraje de ficción: Six Shooter, Martin McDonagh
  • Mejor cortometraje de animación: The Moon and the Son, John Canemaker, Peggy Stern
  • Mejor cortometraje documental: A Note of Triumph: the Golden Age of Norman Corwin, Corrine Marrinan, Eric Simonson
  • Mejor documental: La marche de l'empereur, Luc Jacquet, Yves Darondeau
  • Mejor película de habla no inglesa: Tsotsi, Gavin Hood (Sudáfrica)
  • Mejor película de animación: Wallace y Gromit: la maldición del hombre-conejo, Steve Box, Nick Park
  • Mejores efectos visuales: King Kong, Joe Letteri, Brian Van't Hul, Christian Rivers, Richard Taylor
  • Mejores efectos de sonido: King Kong, Mike Hopkins, Ethan Van der Ryn
  • Mejor sonido: King Kong, Christopher Boyes, Michael Semanick, Michael Hedges, Hammond Peek
  • Mejor maquillaje: Las crónicas de Narnia: el león la bruja y el armario, Howard Berger, Tami Lane
  • Mejor canción: Hustle and Flow, Jordan Houston, Cedric Coleman, Paul Beauregard (It's Hard Out Here for a Pimp)
  • Mejor banda sonora: Brokeback mountain (en terreno vedado), Gustavo Santaolalla
  • Mejor diseño de vestuario: Memorias de una geisha, Colleen Atwood
  • Mejor dirección artística: Memorias de una geisha, John Myhre, Gretchen Rau
  • Mejor montaje: Crash, Hughes Winborne
  • Mejor fotografía: Memorias de una geisha, Dion Beebe
  • Mejor guión adaptado: Brokeback mountain (en terreno vedado), Larry McMurtry, Diana Ossana
  • Mejor guión original: Crash, Paul Haggis, Robert Moresco
  • Mejor dirección: Brokeback mountain (en terreno vedado), Ang Lee
  • Mejor actriz de reparto: El jardinero fiel, Rachel Weisz
  • Mejor actor de reparto: Syriana, George Clooney
  • Mejor actriz principal: En la cuerda floja, Reese Witherspoon
  • Mejor actor principal: Capote, Philip Seymour Hoffman
  • Mejor película: Crash, Paul Haggis, Cathy Schulman
Es curioso observar, aparte de que las alharacas respecto a que la peli de Ang Lee lo ganaría todo (Crash ha sido la sorpresa -¡entre comillas, pues estaba nominada!-), que el imperio de la Industrial Light & Magic de Lucas (vaya, lo de imperio no es una palabra casual, vistas las ínfulas galácticas del tío George) tiene un rival en WETA, la empresa afín a Peter Jackson. Si nos ponemos apocalípticos y vemos -o nos lo creemos- más allá, hablaremos con pompa de relevo generacional y tal y pascual... Simplemente, parece que Lucas ya no es el oasis en los F/X -aunque los renovó, y de eso hablaré otro día-.

Visto esto y la última entrega de Goyas, se me han puesto los dientes largos. Que no me vengan con memeces de que en USA tienen más dinero. Lo tienen, sí. Pero se lo gastan en buenos guionistas que sostengan una gala que dura cuatro horas (y con menos pausas publicitarias).