17.10.06

El guateque

No leer si no se ha visto y se está interesado en verla: puede contener algunos spoilers.
Da la impresión de que hay películas que tienen que gustarte o si no parecerá que eres una cinéfila de pega, o una pedante, como si las etiquetas condicionaran el gusto. Aquí va mi verdad sobre El guateque: me pareció un soberano pestiño.
Hrundi V. Bakshi (Peter Sellers, para cuyo lucimiento exclusivo Blake Edwards perpetró la cinta), un indio que quiere ser actor, comete un error garrafal en un rodaje (una de las pocas escenas con gracia, junto a la del zapato en el estanque), por el que cava su propia fosa en el mundo del celuloide (en Hollywood aún no se sabía que existía Bollywood). No obstante, por un error administrativo, es invitado a una fiesta que da el directivo que lo ha condenado al paro perpetuo. La película muestra el periplo de Bakshi en el guateque que da título a la peli.
Dicen que la risa va por barrios, pero es posible que también vaya por épocas; creo que buena parte de la comicidad un tanto lisérgica de esta película caducó en 1970 o poco después, o tal fue mi impresión. No es que pretenda echar por tierra el talento interpretativo de Peter Sellers, fuera de toda duda, pero es que nunca me han hecho gracia las películas sobre los errores de personajes en desventaja (y Bakshi aquí lo está).

El colmo de mi muermo llegó con la escena del elefante, en la que enjabonan la casa entera y el indio Bakshi (está muy bien caracterizado) intenta dar algo de dignidad al animal. O yo estaba con un estado de ánimo impropio para ver la película, o pertenece a una época en la que estas cosas hacían gracia. Siento mi cinismo, pero me inclino por esto último.

11.10.06

Hattori Hanzo

De todos los personajes que aparecen en Kill Bill, tanto 1 como 2, mi favorito es Hattori Hanzo, el espadero más famoso y legendario desde que el conde de los seis dedos mató a Domingo, padre de Íñigo Montoya.
Su fuerza está en lo que no nos cuentan: una rubia entra en un bar y vacila/coquetea con el expendedor de sake. Ni la rubia quiere aprender japonés rudimentario, ni el barman es lo que parece, y eso nos lo muestran rápido: la chica quiere una de las legendarias espadas de Hattori Hanzo: quiere matar a una rata muy grande.Sonny Chiba como Hattori Hanzo
En seguida queda claro quién es esa rata: Hanzo-san escribe su nombre en la polvorienta ventana. Y ahí reside la fuerza del personaje: lo que no nos cuentan. Un espadero retirado hace treinta años odia tanto a una persona que decide volver, por una vez, a ejercer su arte, para luego seguir sirviendo licores. No sabemos por qué lo dejó ni sabemos qué hizo la enorme rata para que volviera. Y es ese vacío (de conocimiento, no de motivaciones) lo que me hace valorarlo como el personaje más interesante de las dos películas.

6.10.06

La película del jueves: United 93

No leer si no se ha visto y se está interesado en verla: puede contener algunos spoilers.
Cuando te metes a ver United 93, ya sabes cómo acaba, por lo que tiene mérito que, a pesar de todo lo que se ha hablado de ese día aciago no sólo para la aviación civil, te atrape la película: los spoilers los pusieron los noticieros hace cinco años.
¿Y cómo hacer para dar cierta tensión dramática? Por un lado, con las conversaciones insustanciales que, en un momento dado, todos podemos tener con nuestros compañeros de trabajo: cuando pones cara y un trasfondo a las víctimas piensas en que tenían una vida, más o menos próspera, truncada por unos individuos que, desde luego, no se parecen a su hacedor en lo de misericordioso.
Esto, su total inopia de lo que les va a pasar -nadie concebía lo que ocurriría ese día-, más el desasosiego entre los controladores aéreos y los militares al no saber qué está ocurriendo, por qué se pierden los aviones en sus pantallas, y luego las escenas del secuestro, más el hecho de que sabes lo que ocurrió, desde luego crean gran tensión dramática.

Para quien no lo sepa y no haya huido de la amenaza de spoilers, éste es el vuelo en el que los pasajeros se rebelaron contra sus captores: lo peor de la película es que por un momento parece que vencerán, pero la Historia, a pesar de la tensión dramática, habla en su contra. Y sales con la sensación de que es tan injusto que al final no hubiera de veras una vuelta de tuerca aquel día... cuando oyes aquel Allah akbar -porque aquí los terroristas sí hablan en su lengua entre ellos, gracias por el realismo verosímil-, sabes que realmente todo está perdido, y no puedes evitar lamentarlo.

Para no verla cuando se está triste o dentro de poco se va a coger un avión: sales del cine con gana de pocos ruidos.

5.10.06

Meryl & Jessica

Hoy hablamos de dos actrices mayúsculas, pero a las que Hollywood no ha tratado todo lo bien que debería por el mero hecho de ser mayores; dos actrices sólidas y sin estridencias ni sobreactuaciones.
Meryl StreepAlguna vez dije que se ve a un buen actor por cómo mira: la carrera de Meryl bien vale la mirada que dirige a Dustin a punto de coger el ascensor en Kramer contra Kramer. Sin embargo, yo la prefiero en Los puentes de Madison, un ama de casa que se enamora de un fotógrafo... al que dice que las flores que él le va a regalar son venenosas. Una escena cándida en apariencia, pero en eso reside su fuerza. Su fortaleza reside en su sobriedad, en su no-sobreactuación.
Jessica Lange ha demostrado sobradamente que una percha impecable no es en absoluto incompatible con ser una actriz como un piano. Algunos la recordarán enharinada en la mesa de la cocina junto a Jack Nicholson en El cartero siempre llama dos veces.
A mí me encantó su sobriedad y sentido ético en La caja de música, y me conmovió en Big Fish, cuando, sirena ella, se mete en la bañera vestida con su marido.Jessica Lange
Pero mientras en Hollywood prevalezcan las pipiolas monas frente a las Actrices Con Mayúsculas, estos dos monumentos seguirán recibiendo papeles menores. Sufridos somos...

2.10.06

Harrison Ford (o cómo dejar que tu carrera caiga en barrena)

Molestaba cuando se trataba de Michelle Pfeiffer, pero más me molesta ahora que se trata de quien encarnó a mi héroe de adolescencia.
Claro que Harry llegó al estrellato un poco de carambola y gracias a George Lucas: es un chico bricomanía que hacía de carpintero en los sets. Había hecho alguna incursión, pero primero American Graffiti (donde conducía una horrible furgoneta amarilla) y luego Han Solo le llevaron al estrellato... vale decir que llegó a las estrellas montado en dos cafeteras.
Harrison Ford también tiene un papelito en Apocalypse Now...
Lo de Indy también le llegó de rebote, porque se lo iban a dar a Tom Selleck. Suerte que se debiera a su serie Magnum porque así el bueno del señor Ford protagonizó los sueños de muchas. Entre col y col, entre galaxias lejanas y piedras viejas fue metiendo nuevos proyectos que hoy son clásicos, como Blade runner (de lo mejor que ha hecho, objetivamente), Único testigo, Armas de mujer, Frenético o Presunto inocente, hasta que llegó la saga de Jack Ryan, con la que llegó el principio del fin.

Luego llegó el aborto (Air Force one, el avión del presidente), peliculillas menores de policías, que se dejan ver, atisbos de Indy (Seis días y siete noches) y, con Lo que la verdad esconde, la cuesta abajo se hizo acusada, de la mano de Michelle.

Hace cinco años que se habla de la cuarta peli de Indy, pero, como no se den prisa, Harrison Ford será una reliquia del pasado a la que ni Indiana Jones puede rescatar de entre las ruinas...