24.11.06

Adieu, Monsieur Noiret

Me lo dijo el Barbas, y no me afectó tanto como cuando me ha llegado la noticia en un mail, que me ha dado una pena tremenda; ya sé que no es plan de identificar a un actor con su personaje, pero dan como ganas de irse a Sicilia a su entierro, porque, qué queréis, yo lo recuerdo como Alfredo, el proyectista del Cinema Paradiso que, por un infortunado accidente, se convierte en Tiresias y sigue siendo un padre putativo para Totò... y un cicerone para el cine.

Noiret empezó en el teatro, siguió en el cine, y volvió al teatro; de hecho, iba a venir a Barcelona con Anouk Aimée, con su última obra dentro de un mes, pero el cáncer se lo ha impedido.

Esta vez, también, nos quedan muchas escenas, con o sin besos...

À tout à l'heure!

8.11.06

El código Hays

Aunque parezca el nombre de una peli barata, en realidad es una convención de los productores de Hollywood que permaneció vigente desde 1934 hasta los años 60. No lo llaman censura, pero lo era. Así, mientras aquí la Iglesia daba (o no) el nihil obstat, los productores ponían pegas (o no) a unas pelis o a otras.

Principios generales
  1. Ninguna película derribará los estándares morales de los espectadores: no debemos hacer que los criminales y aquellos de comportamiento errático, malvado o pecaminoso sean simpáticos o agradables al espectador.

  2. Se presentarán estándares vitales correctos, sujetos sólo a la tensión dramática y al entretenimiento.

  3. No se ridiculizará la norma, natural o humana, ni se propmocionará que se vea con buenos ojos la violación de la ley.
¿Y en qué se traduce esto?

Aplicaciones particulares
  • Están prohibidas la desnudez y las danzas sugerentes. No sé cómo califican las piernas de Marilyn en La tentación vive arriba (1955) ¿o desnudez es sólo el torso? ¿O en el 55 no estorbaban tanto un par de jamones?

  • Está prohibido ridiculizar la religión, y los ministros no pueden presentarse como personajes cómicos o villanos. Esto ha cambiado, claro.

  • El consumo de drogas ilegales está prohibido, así como el de licor, "cuando no lo requiera la trama o la caracterización adecuada del personaje". Vaya, ¿y para qué otra cosa querrían sacar un tío metiéndose, si no es por el interés de la trama, o para presentar al personaje?

  • No presentar explícitamente métodos para la comisión de crímenes. O sea, que si hacen alunizaje en una joyería, pueden decirlo, pero no mostrarlo, e idem para butrones y otras prácticas con fines ilícitos...

  • Están prohibidas las referencias a "perversiones sexuales" (como la homosexualidad) o enfermedades venéreas, así como la representación de partos. Lo del parto tiene que ver, supongo, con lo de no representar desnudos, dado que los bebés salen de donde salen... y como salen. Lo de la homosexualidad (al loro con la categorización que le dan), daría lugar a escenas de tensión sexual no resuelta, como en Rebelde sin causa (1955, este año debieron de darle sudores a más de uno).

  • Están prohibidas palabras y frases que se consideraban ofensivas. Los guiones eran mucho más ingeniosos, ¿cómo insultas sin sonar ofensivo?

  • Las escenas de crimen han de filmarse de manera que no fomente la imitación fuera de las salas de cine, y los asesinatos criminales no deben mostrarse con detalle. No se justifica la venganza. Siempre hay algún cabeza de chorlito que imita lo que ve en el cine, pero, desgraciadamente, la vida suele superar a la ficción...

  • Se encomiará la santidad del matrimonio y el hogar. Las películas no darán que pensar que formas rastreras de relación sexual se aceptan como normales. El adulterio y el sexo ilícito, aunque a veces se reconozcan como necesarias para la trama, no puede ser explícito o justificarse o no han de presentarse como una opción atractiva. Entonces, me pregunto: ¿el final de Casablanca (1942) fue un acierto, o una imposición del código?

  • Están prohibidas las muestras de mestizaje. Si os fijáis, en Matar un ruiseñor (1962) plantean la posibilidad de mestizaje (el reo negro y la chica blanca), aunque, por motivos más o menos obvios, no te muestran nada, aunque el código ya empezaba a oler; en Adivina quién viene esta noche (1967), sacudiéndose ya el código de la chaqueta, presentan un futuro matrimonio mestizo: la lucha por los derechos civiles fue en esa década, y el celuloide tenía que reflejarlo, a pesar del código de marras...

  • No se presentarán "escenas de pasión" cuando no sean esenciales para la trama. Se evitarán los "besos excesivos y lascivos", así como cualquier otro tratamiento que pueda "estimular elementos básicos y poco elevados". Nada de besos a la francesa, vamos...

  • La bandera de los Estados Unidos se tratará con respeto, así como los pueblos y la historia de otras naciones. Los pueblos de otras naciones: por eso en los westerns nunca salen chinos explotados construyendo el ferrocarril. Por no hablar de los mexicanos... tratados con respeto, como los Malos De Los Westerns, cuando no haya indios.

  • Los asuntos vulgares, definidos como bajos, asquerosos, displacenteros, aunque no necesariamente malvados, se tratarán bajo los dictados del buen gusto. La pena capital, la aplicación del tercer grado, la crueldad con niños o aninales, la prostitución y las operaciones quirúrgicas se tratarán con sensibilidad similar. Qué añadir a esto...
En fin, este código vio el final de sus días hacia los sesenta, cuando se implantó el modo "calificación por edades": puedes poner lo que quieras, pero te reduciremos el número de gente que pueda verlo...

7.11.06

Lo que no vemos I

Contaba Billy Wilder que, cuando rodaba Con faldas y a lo loco, Marilyn Monroe era de lo más informal y aparecía cuando estaban a punto de cerrar el set e irse cada uno a su casa, razón por la que se cabreaba con la diva. Ella, que por aquel entonces estaba casada con Arthur Miller, lo acusó de crueldad mental. Él, que si se muerde la lengua se envenena, respondió que crueldad mental la suya con el equipo.

Más tarde, cuando vio el resultado, no sólo en celuloide, sino la respuesta del público, se dio cuenta de que a éste le traían mucho al pairo las desavenencias de un rodaje, mientras el resultado fuera impecable...

1.11.06

Asesinato en el Orient-Express

No leer si no se ha visto y se está interesado en verla: puede contener algunos spoilers.
Cuando Agatha Christie escribió la novela, estaba conmocionada, como tanta gente, por el caso Lindbergh y, a su manera, se vengó de los secuestradores del bebé del famoso aviador.
Cuando Sidney Lumet adaptó la novela, se rodeó de joyas de la interpretación, de manera que es una delicia ver a Gielgud, a Albert Finney (que es Poirot), a Sean Connery, a Tony Perkins, a Rickard Widmark, a una porcelanosa Jacqueline Bisset, un jovencísimo Michael York, Vanessa Redgrave y esos dos monumentos interpretativos que son Lauren Bacall e Ingrid Bergman.
Porque la historia en sí es casi anecdótica: lo realmente delicioso de esta peli son los tête-à-tête, con unas frases memorables y unas interpretaciones de manual. (Si no la habéis visto, la recomiendo en VO). Una de las mejores escenas, en la que ves el talante de los distintos actores, es la del apuñalamiento. Claro, los habrá que esperen a ver cómo las gasta Tony Perkins, que saltó a la fama puñal en mano, pero ver cómo cada uno adapta sus dotes interpretativas al papel, es interesante. Especialmente sir John Gielgud, cuyo mayordomo shakespeareano es antológico. Un divertimento, sin duda.