Un buen día, el director de cine Roberto Rosellini recibió una carta como ésta:
Ingrid estaba casada con un dentista danés, mucho más educado, que la Magnani, que le echó por encima una demanda por abandono del hogar. Como por aquel entonces el código Hays, que preconizaba la virtud y el matrimonio, hacía estragos, Ingrid fue boicoteada en Estados Unidos, y blanca y radiante se casó con Roberto en lo profesional y en lo legal... hasta 1957.
Estimado Señor Rossellini:Trabajaron juntos en Stromboli y se enamoraron. Roberto Rossellini cometió el error de llevar a comer a Anna Magnani para contárselo, y digo que fue un error porque ella le echó por encima, como una furia del infierno, un plato de espaguetis a la boloñesa.
Vi sus películas Roma, ciudad abierta y Paisà, y me gustaron mucho. Si necesita una actriz sueca que hable muy bien inglés, que no haya olvidado su alemán, a la que no se entiende mucho en francés y que en italiano sólo sabe decir ti amo, estoy dispuesta a hacer una película con usted.
Ingrid Bergman
Ingrid estaba casada con un dentista danés, mucho más educado, que la Magnani, que le echó por encima una demanda por abandono del hogar. Como por aquel entonces el código Hays, que preconizaba la virtud y el matrimonio, hacía estragos, Ingrid fue boicoteada en Estados Unidos, y blanca y radiante se casó con Roberto en lo profesional y en lo legal... hasta 1957.


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