22.4.07

Judy Garland, más acá del arco iris

Hay veces que una se mira al espejo y piensa Dios, qué gorda estoy.
Por suerte o por desgracia, una no está sola en esas caídas del autoconcepto por motivos estéticos: a Judy Garland le salieron muy caros.

Trabajaba con bellezones como Lara Turner, y ella se veía del tipo albondiguilla, y aunque las rellenitas también tengamos nuestro público, para ella era una losa no en su carrera, sino en su autoestima.
Le recetaron anfetaminas para adelgazar. Para contrarrestar los efectos de las anfetas, le recetaron barbitúricos para dormir. Se enganchó a ambas cosas, y aunque intentó dejarlo, cuando vio los efectos del desenganche en su tipín, volvió a las andadas.

Seguramente, si hubiera sido Judy y no Dorothy quien visitara al mago estafador de Oz, le hubiera importado una figa volver a Kansas y hubiera pedido un tipín de sílfide del bosque sin pastillas ni disgustos. Pero, más acá del arco iris, la realidad se impone: murió de sobredosis en 1969, a los 47 años.