Hay veces que una se mira al espejo y piensa Dios, qué gorda estoy.
Seguramente, si hubiera sido Judy y no Dorothy quien visitara al mago estafador de Oz, le hubiera importado una figa volver a Kansas y hubiera pedido un tipín de sílfide del bosque sin pastillas ni disgustos. Pero, más acá del arco iris, la realidad se impone: murió de sobredosis en 1969, a los 47 años.
Seguramente, si hubiera sido Judy y no Dorothy quien visitara al mago estafador de Oz, le hubiera importado una figa volver a Kansas y hubiera pedido un tipín de sílfide del bosque sin pastillas ni disgustos. Pero, más acá del arco iris, la realidad se impone: murió de sobredosis en 1969, a los 47 años.



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