31.1.07

El secuestro de Bunny Lake

No leer si no se ha visto y se está interesado en verla: puede contener algunos spoilers.
En realidad, para despedir enero pensaba hablar de otra, pero Preminger bien lo vale. Para amantes de thrillers y películas con intríngulis.

La joven Anna Lake denuncia un día que su hija Bunny ha desaparecido de la guardería. Sin embargo, los agentes que se ocupan del caso, no encuentran constancia alguna de la tal Bunny, y todo apunta a que sea un producto de la imaginación de la joven.
La policía londinense empieza a dudar de Ann y Stephen, dos hermanos yanquis que llegaron no hace mucho a la capital inglesa. A lo largo de la peli vemos que hay alguien realmente interesado en la no-existencia de Bunny, de cuatro años de edad.

La última escena, sobre juegos infantiles, crea una tensión opuesta a lo que supuestamente refleja.
Como mínimo, tenemos que decir que es una película inteligente, sin necesidad de efectos especiales (¿quién quiere F/X teniendo a Lawrence Olivier?) y con un guión llamativo de puro bueno. Si no han hecho un remake (estropeándola), es porque la conoce muy poca gente...

30.1.07

Los Goya de este año

Ya lo dije el año pasado: volvería a ver este año la ceremonia. Afortunadamente, las viejas glorias de la academia han debido de poner el grito en el cielo y sugerir que otro pestiño igual lo vería su reverenda madre, el caso es que este año Corbacho ha alegrado el cotarro con un punto irreverente y llevadero. Algo es algo, dijo un calvo.

Por otro lado, está el hecho de que no he visto más película que Alatriste, y aunque el director me cae muy bien, estaba visto que no se iba a comer un colín, como le pasó con Sin noticias de Dios: a este paso, Tano tendrá que hacer como Almodóvar y no comparecer para pillar chicha.

En fin, parece ser que las vencedoras han sido El laberinto del fauno y Volver; y no sé si es que han querido compensar a ¡¡¡Pedro!!! de la no-minación dándole Los Grandes o si realmente se los merece; la de Guillermo del Toro parece que ha arrasado con toda justicia, pues no he oído más que elogios de ella.

Para el caso, espero que hayan aprendido que si lo hacen ameno, mola más, sobre todo porque ELLOS también tienen que verlo.

Lo que no entiendo (alguna pega tenía que haber) es por qué se ha retransmitido con media hora de retraso. ¿Corbacho amenazó con enseñar los cataplines, y lo difirieron para censurarlo? ¿O es que la niña de El laberinto del fauno tenía que madrugar para ir al cole la mañana siguiente?

29.1.07

Amitabh Bachchan y la Legión de Honor

El gobierno francés ha premiado al veterano actor de Bollywood Amitabh Bachchan con el máximo galardón que da el cine indio: la Legión de Honor.
Para quien todavía no lo sepa, el cine de Bollywood es el más prolífico del mundo, y parece que el resto del mundo, fuera de la India, empieza a reconocerlo.
El actor, con su mujer Jaya Bachchan y el embajador francés en la India.
Podéis ver la noticia aquí.

28.1.07

24 por segundo: el remake

Como veis, hay sutiles cambios en este blog mío que casi nunca actualizo y cada vez menos personas leen (mi blog se parece al cine español, con la diferencia de que mi blog ni siquiera lo critican). Son pequeños cambios más que iré modificando poquito a poco... Espero que a vosotros os gusten y a mí me inspiren para escribir más...

Hay cambio en las categorías: he eliminado Acomodador incómodo, porque era un poco cajón desastre, y la he dividido en 5 o así:
  • Camerinos, para contar cotilleos y curiosidades de los rodajes.
  • Desde la butaca, sobre asuntos que tienen que ver con el formato de las pelis: género, VO o VD, tendencias de cartelera y similares.
  • Flash back, sobre la historia del cine: cómo fue creado, normas no escritas que existían...
  • Primera plana, sobre noticias de cine: premios, rodajes futuros, reconocimientos y defunciones. Vamos, que más que Primera Plana debería llamarse Sonrisas y lágrimas.
También he creado la categoría Making of para cuestiones del blog.

Espero que os guste la nueva versión de 24 por segundo, y, por otra parte, ser más perseverante... De hecho, tengo ya un par de pelis en la recámara, una para despedir enero y otro para recibir febrero, más un post sobre los Goya, que serán mañana...

25.1.07

A contracorriente (The Butcher Boy)

No leer si no se ha visto y se está interesado en verla: puede contener algunos spoilers.
La verdad, llevaba tiempo queriendo ver esta película; un día después de haberla visto, creo que podría haber pasado perfectamente sin ella.
A contracorriente (la traducción manda huevos, aunque en cierto modo se ajuste al personaje) es lo que le saldría a uno si comiera gajos de peyote teniendo a Charles Dickens de guía: la truculenta historia de Francie Brady, que mucha risa y mucho hablar con la virgen y los santos para evitar pisparse de la realidad, pero poco a poco, se va quedando solo, se mueren sus padres y su único amigo le da esquinazo, de lo que culpa a Mrs Nugent, que pagará los delirios de Francie muy caros.
Lo mejor de la peli, amén de las apariciones malhabladas de la Virgen, es Stephen Rea, ese habitual del cine de Neil Jordan. Lo peor, sin duda, es la sensación de desmadre que va dominando la película. La califican como comedia negra, pero en un punto determinado se acaba el chiste y empieza el drama frenético...

23.1.07

Cine amarillo

No, no voy a hablar de la eclosión del cine chino, ni a hacer una retrospectiva de Kurosawa, porque, en esos casos, decir amarillo sonaría pelín racista. La cosa va, más bien, de sensaionalismo y muertes truculentas que se trasladan a la gran pantalla.

El caso Litvinenko, desde luego, no se ha hecho esperar, hasta el punto de que hay hostias para ver si el espía será Johnny Depp o Daniel Craig (el último Bond). También está el caso de la miss infantil que fue asesinada y a los diez años pillaron a uno que parece que no fue el asesino: la familia vendió los derechos de la historia para pagar la defensa.

Cierto que los periódicos pueden ser una fuente de historias increíble: en Hable con ella Almodóvar refleja dos historias que a mí también me impresionaron en su día: un celador que violaba a una comatosa y la dejaba embarazada por un lado y una persona en coma que despertaba tras una pila de años por otro.

Pero este fijarse tan a saco en asuntos tan truculentos y tan calientes (el de Litvinenko todavía arde en las manos de, por ejemplo, Vladimir Putin, que ya se ha debido de acostumbrar a usar guantes de amianto) ¿es más amigo de las taquillas o del cine de verdad? A lo mejor servidora es demasiado emocional y prefiere un esqueleto (la noticia) que se vaya recubriendo con tejidos, sistema circulatorio y nervioso, etcétera, porque para dramatizaciones, francamente, tiene suficiente con las noticias de después de cenar...

17.1.07

Nuestro hombre en La Habana

No leer si no se ha visto y se está interesado en verla: puede contener algunos spoilers.
Graham Greene, que no ganó el Nobel de Literatura porque en Estocolmo no tienen ni idea, escribía novelas de espías porque conocía el servicio secreto británico; en esta cinta un ingenioso guión y un maravilloso Alec Guinness hacen las delicias del público.

Nuestro Hombre en La Habana nos cuenta la historia de un vendedor de aspiradoras durante el periodo prerrevolucionario cubano; por contactos, y sin comerlo ni beberlo, se encuentra con la tostá de que trabaja para el Servicio Secreto Británico, ¿y qué puede decir él, que no tiene ni idea? Ayudado por un amigo, decide inventarse los informes, hasta el punto de presentar al MI5 los planos de una estación secreta... que son el esquema de la aspiradora estrella del negocio; todo ello, para dar a su hija, Millie, lo mejor.

Como en la central londinense se huelen la tostada, le mandan una ayudante para que lo vigile con el pretexto de ayudarle: Maureen O'Hara. Aunque la química sexual casi brilla por su ausencia, ella se deja seducir por su trama destramada... y por el propio Wormwold.

En fin, aunque la he destripado casi entera (porque la peli, que se sustenta entera sobre Guinness, tiene una vuelta de tuerca interesante), la recomiendo en todo punto con 48 años de retraso, no sin antes contaros el pequeño cotilleo: se rodó en La Habana tras el triunfo de la revolución castrista y antes de que se alineara con la Unión Soviética, supongo que porque en ella saca la decadencia del régimen de Batista.

PD Carol Reed y Graham Greene repiten tándem 10 años más tarde de El tercer hombre.

15.1.07

Los jazzistas y la BSO de Cinema Paradiso

Fuimos al Blue Note, una de las catedrales mundiales del jazz, en el Greenwich Village de Nueva York. Un tal Bill Conti y su banda (cuyos miembros, individualmente, han ganado varios Grammys). Además de concierto, era espectáculo de stand up comedy, el club de la comedia con trompeta. De repente, se arranca diciendo que va a tocar una de sus piezas favoritas de su película favorita. El tema de amor, que curiosamente no es de Ennio Morricone, sino de su hijo Andrea. Un sitio atípico para escuchar una de mis bandas sonoras favoritas, qué queréis.

Otro día, viendo el digital, dan un concierto de Pat Metheny. Empieza con un punteo, y ya lo veo venir: de repente, veo esas escenas sicilianas, o las escenas de mil besos que siempre me han gustado. Así que voy a colgar un vídeo con la escena final de Cinema Paradiso. Que ustedes lo lloren bien.

4.1.07

Una cinéfila en Nueva York

Es posible que me equivoque, pero creo que Nueva York es, junto a París, una de las ciudades más filmadas del globo. Viajar allí es encontrarte tantos sitios que has visto en la pantalla, que casi te resulta familiar.

Para empezar, casi toda la filmografía de Woody Allen se ambienta en Nueva York. Ahí tienes unas cuantas así, de golpe. Por ejemplo, en Broadway Heights Annie Hall y Alvy Singer se extasiaron viendo el puente de Brooklyn; en ciertas zonas de Central Park podías recordar escenas de Poderosa Afrodita (aunque, vaya, cuando yo fui estuviera en obras) o bajo un emparrado, de Manhattan. Puedes recuperar escenas de Hannah y sus hermanas en el Metropolitan Opera House o la universidad de Columbia, y tus ojos querrán pasear por las fachadas, aunque quieras saltarte alguna.

Pero no sólo de Woody Allen vive el cinéfilo. Por la quinta avenida una se encuentra con Tiffany, donde, vaya por dios, no sirven cruasanes, ni siquiera de diamantes. En la calle 57 Oeste una se encuentra el mítico Russian Tea Room, que reabrió el mes pasado. El entusiasmo se disipa si una lee los precios, pero hay que considerar que aquí transcurre (entre otras) una escena de Tootsie, aquélla en la que Dustin, perfectamente travestido, aborda a su amigo (Sidney Pollack); esta escena ya la había puesto en práctica con su compañero de Midnight Cowboy John Voight fuera de cámara, y así supo Mr Hoffman que el disfraz era perfecto.

En Washington Square, junto al arco del triunfo (y cerca de la casa de Henry James) se separaron Harry y Sally después de un viaje de 18 horas desde el Medio Oeste. Muchos años más tarde se encuentran ya para siempre cerca de Times Square, una Nochevieja (en la costa Este de los EEUU ven cómo cae una bola en lo alto de un edificio de Times Square para recibir el año nuevo); lamentablemente, no encontré el famoso diner donde Meg Ryan finge uno de los orgasmos más célebres de la historia del cine (la verdad, no he vuelto a ver una peli de Meg Ryan que me guste, y no porque sea una mala actriz, pero es que le mandan guiones con encaje rosa).

Uno puede seguir los pasos de Cary Grant desde la ONU (donde no han cambiado la decoración ni el linóleo del suelo desde entonces), hasta la estación Grand Central, aunque una no tenga a bien ponerse gafas oscuras.

Podemos acompañar por Park Avenue a Al Pacino y Chris O'Donnell desde el Waldorf Astoria hasta cierto concesionario de deportivos. O, de Al Pacino a Robert de Niro, pasear por Little Italy mirando las azoteas por las que circuló Don Corleone cuando marcó su territorio en el barrio y empezó a convertirse en El Padrino.

Para los amantes del cine de terror o de Roman Polanski, se puede llegar hasta la puerta del Dakota, donde el portero de librea no te dejará entrar...

Lamentablemente, el West Side ha cambiado tanto y yo bailo tan mal, que un paseo por ahí no recordaría a la peli ni en mis sueños... pero, por fortuna, los adoquines tienen el tamaño suficiente para no pisar los bordes, como Jack Nicholson...

Me dejo muchas películas, y seguramente muchos rincones. Pero nadie dice que no podamos seguir viendo películas. Ni viajando...