Si algo ha habido en los oscars de este año, han sido mexicanos: Cuarón y su Tierra de hombres, Iñárritu con Babel y Guillermo del Toro y El laberinto del fauno. Como servidora tiene sus conocimientos en Nueva España (casi todos vía Barbas, todo hay que decirlo), ha sabido de una opinión bastante generalizada respecto a esta eclosión del cine mexicano: pero es que ésos no hacen cine mexicano. Al margen de cierta característica nacional que compartimos españoles y mexicanos (hundir, al menos verbalmente, al que triunfa), surge una pregunta: ¿existe el cine nacional?
Algunas cosas sí son características propias, como el cocinar con cebolla o no: en el cine francés te pueden contar soberanas fumadas y todavía quedar bien o en el cine indio hay números musicales y melodramas a tutiplén; hay quien dice que el cine español es de guerra civil y postrimerías y niño con despertar sexual (El laberinto del fauno tiene capital español, trata del maquis y la protagonista es una niña...).
Está claro, pues, que hay ciertas características habituales en las cinematografías de los distintos países, pero si un director, independientemente de su nacionalidad, hace una película buena, ¿deja de lado sus características sociales y, digamos, patrias para pertenecer a una comunidad distinta, no necesariamente más amplia?
¿Quién limita este canon? ¿En ningún caso puede cambiar? ¿O no se asimila el nuevo cine mexicano al antiguo por la acogida que tiene?
Algunas cosas sí son características propias, como el cocinar con cebolla o no: en el cine francés te pueden contar soberanas fumadas y todavía quedar bien o en el cine indio hay números musicales y melodramas a tutiplén; hay quien dice que el cine español es de guerra civil y postrimerías y niño con despertar sexual (El laberinto del fauno tiene capital español, trata del maquis y la protagonista es una niña...).
Está claro, pues, que hay ciertas características habituales en las cinematografías de los distintos países, pero si un director, independientemente de su nacionalidad, hace una película buena, ¿deja de lado sus características sociales y, digamos, patrias para pertenecer a una comunidad distinta, no necesariamente más amplia?
¿Quién limita este canon? ¿En ningún caso puede cambiar? ¿O no se asimila el nuevo cine mexicano al antiguo por la acogida que tiene?




