26.4.07

Cine español 1: el divorcio con el público

Durante muchos meses, foreé en Terra sobre cine y aledaños: generalmente, en el subforo de cine español, se solían repetir ciertas pautas entre los foreros, que se podrían sintetizar en varios conceptos:
El cine español...
  • ...sólo habla de la Guerra Civil desde el punto de vista de los republicanos o de niños con picores y furores eróticos;
  • ...no sabe lo que son escenas de acción;
  • ...aburre a las vacas.
Esta síntesis es un poco exagerada, pero sí deja de manifiesto una realidad: a la gente el cine español le parece un pestiño; no sé si es por esa tendencia patria de denostar todo lo que aquí se hace a excepción de la liga de fútbol y el jamón ibérico, o por algo que llama más la atención: ¿trata el cine español temas que interesen al público?

Por un lado, Almodóvar y sus melodramas over the top; por otro, Julio Médem y sus películas intimistas e indudablemente afrancesadas; Amenábar daba espectáculo... hasta que, para muchos, se volvió intimista, o similar (Mar adentro). Agustín Díaz Yanes lo intenta, una y otra vez, pero no acaba de acertar. Berlanga y Saura, contra Franco filmaban mejor. Y aunque nuestros actores gustan y triunfan por ahí fuera, aquí la cosa renquea, no acaba de despegar...

Pero una se pregunta si fue antes el huevo o la gallina. ¿Son las películas las que se alejan del gusto de la gente, o es que la gente da la espalda al cine español ya por costumbre?

22.4.07

Judy Garland, más acá del arco iris

Hay veces que una se mira al espejo y piensa Dios, qué gorda estoy.
Por suerte o por desgracia, una no está sola en esas caídas del autoconcepto por motivos estéticos: a Judy Garland le salieron muy caros.

Trabajaba con bellezones como Lara Turner, y ella se veía del tipo albondiguilla, y aunque las rellenitas también tengamos nuestro público, para ella era una losa no en su carrera, sino en su autoestima.
Le recetaron anfetaminas para adelgazar. Para contrarrestar los efectos de las anfetas, le recetaron barbitúricos para dormir. Se enganchó a ambas cosas, y aunque intentó dejarlo, cuando vio los efectos del desenganche en su tipín, volvió a las andadas.

Seguramente, si hubiera sido Judy y no Dorothy quien visitara al mago estafador de Oz, le hubiera importado una figa volver a Kansas y hubiera pedido un tipín de sílfide del bosque sin pastillas ni disgustos. Pero, más acá del arco iris, la realidad se impone: murió de sobredosis en 1969, a los 47 años.

19.4.07

Pe

Por esa tendencia tan española a criticar a todo el que triunfa, a Penélope le debe chiflar el oído izquierdo a diario.
A mí no me cae especialmente bien la moza (y digo moza porque tiene mi edad, a ver), y hace unos pestiños que es para coserla a collejas, pero cuando encuentra un buen director, creo que es más que resultona.
Como en Estados Unidos le dan unos papeles que también es para darles de comer aparte (los buenos son para Reese Witherspoon, Julia Roberts y otras all-American actresses) y el último trabajo gringo que le vi fue el anuncio de la coca-cola y el eructo, me tengo que remontar a su singladura cañí, concretamente a tres películas:
  • La niña de tus ojos, de Fernando Trueba. Aquí interpretaba a Macarena Granada, una folclórica que hacía películas en los años 30 (no es biopic, pero está inspirada en Imperio Argentina), por lo que viaja con toda la troupe fílmica a Berlín a rodar una españolada (somos españoles, qué vamos a hacer, ¿alemanadas? ¿americanadas?) en español y alemán. Lo mejor de la peli (mi humilde opinión, y en este orden) son la Sardà (¿cuándo no?) y Pe.

  • Abre los ojos, de Alejandro Amenábar. Habrá quien diga que al lado de Eduardo Noriega un tronco de árbol es más expresivo, pero creo que aquí lo hace mejor que bien.

  • Todo sobre mi madre, de Pedro Almodóvar. Ya sé que la gran sorpresa de esta peli es Antonia Sanjuán, y están Cecilia Roth, Candela Peña, Marisa Paredes y (otra vez) la Sardà. Las más naturalitas son Cecilia, Candela, Rosa Maria y Pe...
Y me falta por ver Volver.

Sí debo añadir que para el espectro patrio me parece buena (siempre que el director sepa aprovecharla). Tengo más dudas sobre si se merecía el Oscar o no; ya he dicho que no he visto la peli por la que la nominaron, pero sí creo que tiene un techo en su interpretación, y puede que sea ese techo el que la separe del tío Oscar...

18.4.07

Fama

No leer si no se ha visto y se está interesado en verla: puede contener algunos spoilers.
Si por algo no se distinguen los musicales de Alan Parker es por ser la alegría de la huerta: en The Wall (1982) nos contaba el mal viaje vital de una estrella de rock interpretada por Bob Geldof con música de Pink Floyd (la vi hace una pila de años, por lo que no puedo decir más que me impactó la escena en que se afeita el pecho). Los Commitments (1991) cuenta la historia de un grupo de soul de Dublin condenada al fracaso desde el principio (aunque la banda sonora es memorable). Evita (1996), pico interpretativo en la carrera de Madonna, cuenta el ascenso y la amarga caída de la señora Perón según la visión de Rice y Weber.

La de hoy, Fama, es anterior a todas, y le debe mucho a Bob Fosse, el maestro absoluto en lo que a musicales sórdidos se refiere. Nos cuenta el paso de una promoción de jóvenes por la Escuela de Artes de Nueva York; en la serie que hicieron después a raíz del éxito de la película los personajes tienen un glamour que no existe en la película. Las escenas de humor (que las hay) sobreexponen a los personajes al ridículo.

Ya puestos a ver los aspectos formales, se divide en cuatro, según los cursos de la promoción de la que habla la película, desde las pruebas de acceso (una gran escena) hasta la graduación, cada uno con sus cuitas: Leroy (el mismo Leroy de la serie, el mismo Leroy Johnson de siempre) y sus problemas académicos para todo lo que no es baile; Doris y sus cuitas para reafirmarse ante su madre judía, absorbente y mandona; Ralph y sus problemas para hacer reír en un mundo que no tiene gracia; Bruno Martelli, músico ajeno a la historia de la música (en oposición al profesor Shorofsky) y Montgomery, y sus problemas para encajar en el mundo. El final es tan abierto como el destino de una promoción al acabar los estudios, pero, como en algún sitio tenía que acabar Parker, se dedica a la fiesta de fin de curso.

Fama fue rodada al final de la era disco, y se nota en la banda sonora. Si no estás familiarizado o directamente te repatea, chocan. Para alivio de algunos, no tiene muchos números sonoros, y está dirigida de manera inteligente por lo que, a pesar de lo obsoleta que pueda parecer la música, resiste el paso del tiempo. Quizás se deba a que son los mismos problemas de siempre, aunque en un gremio muy concreto.

16.4.07

Ingrid & Roberto

Un buen día, el director de cine Roberto Rosellini recibió una carta como ésta:
Estimado Señor Rossellini:

Vi sus películas Roma, ciudad abierta y Paisà, y me gustaron mucho. Si necesita una actriz sueca que hable muy bien inglés, que no haya olvidado su alemán, a la que no se entiende mucho en francés y que en italiano sólo sabe decir ti amo, estoy dispuesta a hacer una película con usted.

Ingrid Bergman
Trabajaron juntos en Stromboli y se enamoraron. Roberto Rossellini cometió el error de llevar a comer a Anna Magnani para contárselo, y digo que fue un error porque ella le echó por encima, como una furia del infierno, un plato de espaguetis a la boloñesa.

Ingrid estaba casada con un dentista danés, mucho más educado, que la Magnani, que le echó por encima una demanda por abandono del hogar. Como por aquel entonces el código Hays, que preconizaba la virtud y el matrimonio, hacía estragos, Ingrid fue boicoteada en Estados Unidos, y blanca y radiante se casó con Roberto en lo profesional y en lo legal... hasta 1957.

6.4.07

Planos secuencia para las escenas de pelea

Dicen que Viggo Mortensen maneja la espada de maravilla: si depende de Peter Jackson, cualquiera lo diría, dado que riega El señor de los anillos de planos muy cortos, tanto en la duración como en el zoom que le aplica al tema. Ves películas clásicas como Ivanhoe (una adaptación pésima de una buena novela), Robin Hood o El maestro de esgrima (española y no tan clásica), y el director confía más en los actores y en los instructores de esgrima que los adiestran.

Otra vez podemos echar la culpa a la falta de valentía de los directores o a su falta de técnica y a la estética de videoclip que tanto abunda; para repartir mandobles, no hace falta gastar presupuesto en maestros de esgrima...