Los remakes son una excusa cuando no hay ideas. Aquí enfrentamos el original frente al remake: similitudes, diferencias...
Puede contener algunos spoilers (¡dobles!).
- La escena en la que el personaje de Gastón Pauls (aquí el mexicano Diego Luna, por aquello de mantener, aunque sea en grado mínimo, la conexión latina) vuelve al hotel a besar a la hermana del otro cabroncete;
- John C. Reilly, que lo hace bien -vaya novedad-, y todos los defectos que se le puedan encontrar son de los matices que le han puesto al guión original, porque él da para mucho más.
- Que den crédito a la película de la que la han sacado. Y en letras grandes.
LO PEOR: Uff... Varias cosas...
- La poca química que hay entre los personajes. Los de Pauls y Darín, a pesar de la vuelta de tuerca final, tienen más química a lo largo de la película.
- En la original, el idioma castellano era más un nexo que una separación: que un personaje sudara tinta china para imitar el acento español era parte de la sutileza de la trama. Aquí, que Diego Luna hable castellano es parte de la separación y la falta de química de su personaje con el de Reilly.
- Leticia Bredice es una magnífica actriz, y Maggie Gyllenhall es discreta. Al margen del canon estético de cada cual...



