8.7.07

La habitación del hijo

No leer si no se ha visto y se está interesado en verla: puede contener algunos spoilers.
Una de las cosas más de agradecer en esta película de Nanni Moretti es la falta de estridencias, alharacas y aspavientos, máxime cuando el tema que trata es tan duro como la muerte de un hijo. Obviamente, hay momentos en los que se puede empatizar con los personajes, pero, salvo una escena -corta- en la que la madre grita de dolor tumbada en la cama, en general los personajes lloran en silencio.
Giovanni -qué poca imaginación tiene este hombre para bautizar a sus personajes- es un psicoanalista que tiene una familia razonablemente bien avenida y que un domingo, a causa de la llamada de un paciente, en vez de salir a correr con su hijo adolescente, hace una visita a domicilio. El chico se va a bucear con sus amigos, y sufre un accidente mortal. Este hecho resquebraja, como ciertas piezas de vajilla de la casa, la unidad familiar.
Si dejamos de lado el clásico egocentrismo de Moretti, que no es ni el mejor ni el peor actor posible, en general las interpretaciones están bien, pero el guión es más reseñable. La verdad, lo más llamativo de la historia es la aparición de Arianna, una chica con la que se carteaba el difunto Andrea, que primero rehúye el contacto, y luego aparece con un amigo autoestopista con el que quiere irse a Francia haciendo dedo.

Esta chica introduce una escena no por más sutil menos conmovedora, y que da título, probablemente, a la peli: las fotografías que el hijo se hizo en su habitación. De nuevo, sin alharacas ni estridencias. Al final, a falta de un conductor amable, el propio Giovanni lleva a los chicos de Ancona al primer pueblo de Francia; toda la familia (mujer e hija) va con él, en un raro momento de cohesión familiar que llevaban rato sin compartir.

7.7.07

Quentin y Uma en la sala de reanimación

¿Qué tienen en común Pulp Fiction y Kill Bill?
La respuesta está en el título: ambas dirigidas por Tarantino, en ambas brilla la Thurman, y en ambas se resucita a un zombi cinematográfico, primero John Travolta (viendo sus trabajos posteriores, una no sabe si agradecérselo o cagarse en todo, más que nada por Phenomenon o Campo de batalla: la Tierra, filmada y producida por Travolta para mayor gloria del fundador de la cienciología) y luego David Carradine, del que sólo tenía noticia por la parodia que le hacen los Martes y Trece en uno de sus especiales de hace una década.
Sobre la escena en la puerta de la capilla, tuvo lugar una conversación similar a ésta:
Q.T.- Es la mejor escena que tienes en la película.
D.C.- Es la mejor escena de toda mi carrera.
Como David nunca ha sido ni guapo, ni bueno, ni actor de moda, sigue siendo un actor secundario en tantas series; pero al menos la juventud (lo que me incluye) podrá recordar a David en un papel mínimamente decente, desde el punto de vista interpretativo (ha sido el recorrido inverso a su hermano Keith, que empezó con Ridley Scott en la magistral Los duelistas ha acabado calvo y gordo en una telecomedia para adolescentes).