28.3.10

El escritor

No leer si no se ha visto y se está interesado en verla: puede contener algunos spoilers.
En buena lid, la película en español tendría que llamarse El negro, que es como se conoce a los que escriben libros que llevarán el nombre de otro; pero, la verdad, apela a muchas connotaciones y han preferido dejarlo como El escritor.
Al ver el trailer de la tele, quise verla. Polanski quiere decir dos cosas: sacad a las niñas del cuarto y buen cine, y con esta última acepción nos quedamos en este blog. También influye que sale Ewan McGregor, al que tengo especial ternura desde que vi Trainspotting hace unos doce años, y al que había perdido la pista entre ángeles, demonios y opúsculos menores en los que había trabajado.
MacGregor es aquí un escritor de biografías de personajillos sin mucha relevancia al que contrata una gran editorial para escribir las memorias del ex-primer ministro Adam Lang (Pierce Brosnan); el personaje está inspiradísimo en Tony Blair, al que dan muchísima caña. El predecesor había muerto en extrañas circunstancias, que aún no saben si ha sido accidente o suicidio. Nuestro fantasma sin nombre se va metiendo en una madeja -metiéndote a ti de paso- porque, típicamente, no se limita a hacer el trabajo que el autor oficial de las memorias quiere que haga.

Además de la intriga atenazante -durante los últimos tres cuartos de hora la cocacola que había comprado en el bar me estuvo recordando su permanencia en mi vejiga, y no me levanté porque no quería perder ripio-, tiene golpes de humor y buenas actuaciones. Los 130 minutos que dura (2 horas y 10) están llenos de cine, nada le sobra.

23.3.10

Red de mentiras

No leer si no se ha visto y se está interesado en verla: puede contener algunos spoilers.
Puede que Ridley Scott no esté en su mejor momento artístico, pero esta película de espías es, cuando menos, interesante: enfrenta dos tipos de inteligencia (que aquí es espionaje) y muestra el descreimiento del personaje de Di Caprio (Scorsese tiene razón en tenerle de actor fetiche) no por su trabajo, sino por las implicaciones que tiene.

18.3.10

Cines que cierran

Un día que estaba en Madrid, vi que habían convertido el cine Imperial (aquél en sesión continua en el que vi las de Disney y ET) en una tienda de ropa; pero no sólo ése: casi todos los cines de la Gran Vía han pasado a mejor vida; y al menos algunos los han convertido en teatros (vale, de musicales), pero ese paraíso de mi niñez donde íbamos al cine como la promesa de un mundo mejor se ha difuminado, y ahora es un enorme centro comercial por el que pasan coches.

En Barcelona no está la cosa mucho mejor: salvo el Coliseum, muchas salas se convierten en multisalas o desaparecen: como dicen en Cinema Paradiso, el video. Y luego el DVD, el home cinema, las películas que se bajan de internet. Todo muy moderno.

Pero en casa no puedes reproducir esa emoción de cuando apagan la luz, se enciende la pantalla, salen los números (ya no salen números, vale) y empieza la función. Aunque hoy ver películas es una actividad cotidiana, ir al cine es asomarse a la magia que una vez soñaron los hermanos Lumière y patentó el vivo de Thomas Edison.

9.3.10

Paradójica Sandra Bullock

En mi opinión, Sandra Bullock es una actriz totalmente anodina; no es especialmente expresiva ni escoge sus papeles con demasiado acierto. Pero este fin de semana se ha ganado todos mis respetos: ¿Cómo es posible que una persona gane en el mismo fin de semana un Razzie (o antioscar) y un Oscar en condiciones? Ella ha podido. Más que su amplitud de registros interpretativos, hay que aplaudir la amplitud de respuestas del público. Todo un personaje.

7.3.10

Slumdog millionaire

No leer si no se ha visto y se está interesado en verla: puede contener algunos spoilers.
Ya sé que no es un estreno de última hora, pero la hemos visto esta noche y hemos flipado, con el estómago encogido por la tensión.
Si rascas un poco, ves las referencias culturales: además del concurso quién quiere ser millonario, franquicia exportada por todo el mundo, y del explícito guiño a Los tres mosqueteros, hay dos referentes bastante explícitos: Dickens (concretamente Fajin, el explotador de pequeños ladrones de Oliver Twist) y el mito de Orfeo, donde el mitológico músico intenta rescatar a su amada del infierno (tal es la ópera que se representa en Adra, por lo que un poco explícita sí es la referencia).
Pero está brillantemente narrado a lo largo de las preguntas del concurso: te exponen la pregunta y Jamal te cuenta por qué la sabe, normalmente por algo relacionado con algún aspecto de su sórdida vida. Incluso hace referencia al principio de verosimilitud que tanto reivindicaba Aristóteles (qué pesada me estoy volviendo desde que estudio filología, jaja).

Es una película hermosa, aunque sórdida, que te deja buen sabor de boca. O, en román paladino, por qué habré tardado tanto en verla.