14.9.10

Los mundos de Coraline

No leer si no se ha visto y se está interesado en verla: puede contener algunos spoilers.
Me leí la novelilla hace unos cuantos años, y tenía tremendas ganas de ver la película, estupenda adaptación y estupenda película de animación, aunque no sé si exactamente infantil; como Miyazaki en El castillo ambulante, muestra una de mis fantasías infantiles de un universo detrás de una puerta aparentemente inocua.
Coraline Jones se muda con sus padres de Michigan a Oregón, instalándose en un edificio histórico (150 años) donde ella es la única niña, y no cuenta demasiado. Un día llega a sus manos una muñeca demasiado parecida a ella y con botones por ojos, y poco después se le abrirá una puerta pequeña que le mostrará un universo paralelo, donde sus padres alternativos tienen botones por ojos, pero le hacen muchísimo caso... desde luego, son mucho más guays que los suyos. Pronto se dará cuenta de que nada es lo que parece (y mira que se lo advierten los distintos personajes) y de que nadie da duros a pesetas.

La dirección es de Henry Selick; para quien le suene el nombre, es el director de Pesadilla antes de Navidad (aunque la gloria se la llevó Tim Burton, que era el productor), y está rodada en stop motion, lo cual es estupendo en estos tiempos de animación 3D por ordenador.

Se cuida mucho el aspecto cromático de la cinta: de un lado es todo apagado, colores casi grisáceos, contrastando con el universo colorista de la madre alternativa; pero esto no está limitado a una simple oposición: cuando la magia de la madre pierde su fuerza, todo se torna blanco y negro, arenoso. Este paralelismo cromático no es el único entre ambos mundos: en ambos tiene ayudas de los estrambóticos vecinos o del gato, aunque no en ambos se expresen igualmente; y el aparente fin de Coraline o de la malvada bruja se sella con un eclipse, real o figurado.

La película -el libro- tiene fuentes fácilmente sondeables. La primera es Alicia, con referencias manifiestas como la puerta pequeña que atraviesa siguiendo a un roedor (conejo, ratón ¿qué más da?), llegando a un universo parecido al suyo pero no igual; en ambas, la heroína, una niña prepúber, se encuentra con un gato que habla, y desaparece con mayor o menor destreza. La otra es, sin duda, Hansel y Gretel: los niños atraídos por una casa de caramelo, regentada por una bruja de cuidado; como aggiornamento, resulta ser bastante eficaz. Pero son deliciosos esos toques un tanto fin-de-siécle, con el homo circensis y las hermanas de opereta que viven en el sótano con sus mil perros vivos o muertos; atención a la escena que evoca la noche estrellada de Van Gogh.

En el patético panorama cinematográfico actual tenemos que mirar a la animación como la gran esperanza a la hora de esperar películas que entretengan y atrapen al espectador sin subestimarlo. Ojalá fuera contagioso.
PD Detesto la traducción del título, ya sé que soy tiquismiquis, pero el nombre de la protagonista tiene toda la fuerza.

7.9.10

ET el extraterrestre

No leer si no se ha visto y se está interesado en verla: puede contener algunos spoilers.
Tengo un especial cariño a esta peli, y en parte constituye mi primera experiencia cinéfila; llegué a verla 3 ó 4 veces en el cine (cuando alguien me llevaba, en sesiones matinales, cuando esas cosas existían fuera del circuito porno). Supongo que tenía parte de las papeletas para gustarme: tema fantástico, tenía una edad próxima a los protagonistas... Más tarde la vi ochenta veces, y aún hoy me inspira especial ternura cuando la veo.
Un extraterrestre que está de visita para recoger muestras vegetales se queda extasiado viendo las luces de la ciudad; a la llegada de equipos que han percibido la señal extraterrestre la nave parte y el alien se queda solo; llega hasta un barrio residencial donde topa con Elliot, un niño muy solo, hijo de padres divorciados, con el que traba una férrea amistad; él le ayudará a crear el comunicador para que vengan a buscarle, siempre intentando que las autoridades no se aperciban de su presencia.

Uno de los puntos fuertes de esta película es la estupenda dirección de actores, especialmente los infantiles, trabajo que a Spielberg se le da especialmente bien.

El tema de los extraterrestres tiene fascinaíto a Spielberg; esta peli entronca, de alguna manera, con Encuentros en la tercera fase (hasta el bicho se parece), donde un tío común y corriente entra en contacto con ellos; salvo en La guerra de los mundos, tienen cierto antropomorfismo y hasta cierto punto hablan de la comunicación intercultural (manifiesto en Encuentros... y la representación manual de las notas musicales como signo lingüístico, un acto muy estructuralista, máxime si consideramos que es el francés Truffaut quien se comunica con el alien en la tierra); incluso La guerra de los mundos habla de una agresión gratuita de una civilización a otra, algo perfectamente terrestre y humano, mal que nos pese.

Sin embargo, ET es de esas pelis que ahora se llaman familiares, y no hace ascos al humor, con dosis de emoción y efectos especiales que levantaron la industria de la bicicleta tan alto como Elliot volando en una. La única pega que le pongo es al montaje del vigésimo aniversario: en la escena en que la pandilla echa a volar ya no les apuntan con un rifle, diegéticamente no queda tan bien como una mano que impele a entregarse, aunque supongo que los tiempos han cambiado desde 1982...

5.9.10

Copying Beethoven

No leer si no se ha visto y se está interesado en verla: puede contener algunos spoilers.
Siempre que escucho a Beethoven me viene a la memoria este despropósito en celuloide; lo cual es una pena, porque Beethoven es la caña y esta peli es un insulto, como mínimo, a la inteligencia del espectador. Aunque dramáticamente está bien construida (una eficiente música contratada para transcribir la obra del genial Ludwig van), es contraria a un principio dramático ya establecido por Aristóteles: la verosimilitud.
Ya lo he dicho alguna vez: la corrección política es incompatible con la verosimilitud. El maldito presentismo tan frecuente en las salas y pantallas hace de una premisa un error, y esta película no es una excepción; por supuesto, podemos juzgar que es tremendamente injusto que pocas mujeres hayan destacado en la historia de la música (a mí no se me ocurre ninguna), pero ello se debe a que las mujeres solían tener menos acceso al estudio en general, de la música no digamos. Así, de entrada supone que la copista es una mujer ya supone una cagada de libro. Si además de ser copista la pones a dirigir bajo cuerda una orquesta que hasta bien entrado el siglo XX fue reacio a admitir mujeres, la chorrada ya no tiene paliativos; eso, sin considerar otros errores históricos (Beethoven ya llevaba 10 años sin dirigir, por ejemplo).

Pero claro, lo importante es que sepamos que las mujeres podemos dirigir orquestas y componer música. Pero han de saber que las mujeres también podemos hacer crítica de una peli y pensar que la ideología no es más importante que la verdad.

En descargo de la película, decir que la música, claro está, es colosal; también lo es la interpretación de Ed Harris, bonita novedad. Pero no vale la pena perder el tiempo, Ed Harris tiene mucha más carrera...