Asesinato en el Orient-Express

No leer si no se ha visto y se está interesado en verla: puede contener algunos spoilers.
Cuando Agatha Christie escribió la novela, estaba conmocionada, como tanta gente, por el caso Lindbergh y, a su manera, se vengó de los secuestradores del bebé del famoso aviador.
Cuando Sidney Lumet adaptó la novela, se rodeó de joyas de la interpretación, de manera que es una delicia ver a Gielgud, a Albert Finney (que es Poirot), a Sean Connery, a Tony Perkins, a Rickard Widmark, a una porcelanosa Jacqueline Bisset, un jovencísimo Michael York, Vanessa Redgrave y esos dos monumentos interpretativos que son Lauren Bacall e Ingrid Bergman.
Porque la historia en sí es casi anecdótica: lo realmente delicioso de esta peli son los tête-à-tête, con unas frases memorables y unas interpretaciones de manual. (Si no la habéis visto, la recomiendo en VO). Una de las mejores escenas, en la que ves el talante de los distintos actores, es la del apuñalamiento. Claro, los habrá que esperen a ver cómo las gasta Tony Perkins, que saltó a la fama puñal en mano, pero ver cómo cada uno adapta sus dotes interpretativas al papel, es interesante. Especialmente sir John Gielgud, cuyo mayordomo shakespeareano es antológico. Un divertimento, sin duda.

1 comentario

CarlosGonzalez dijo...

Es que menuda nomina de actorazos. Intentare verla en vos a, supngo que se apreciaran esos matices de los que hablas.
Creo que en ese tipo de peliculas, lo peor es el elenco actoril, que no hacen otra cosa que olvidar la trama y centrarte en lo que ellos son capaces de hacer en cada momento, sobreactuar, recrearse a ellos mismos y estropear la peli. De todas formas, Finney, Widmark, Gielgud, Perkins son de fiar.
Un saludo