Los chicos están bien

No leer si no se ha visto y se está interesado en verla: puede contener algunos spoilers.
Suena a ripio (es una frase horrible, incluso), pero ésta es una peli sincera. Sincera con lo que supone tener una pareja estable, con idas y venidas y un montón de esfuerzo por mantenerlo. Pero como no se trata de hacer un documental sobre los fragores del matrimonio occidental contemporáneo, hay que meter una trama interesante, o el público se aburre.

Joni y Laser, hijos biológicos de dos lesbianas, buscan (y encuentran) al donante de esperma y, por ende, padre biológico de las criaturas. Todos sienten, en mayor o menor medida, fascinación por Paul (Mark Ruffalo), de modo que la vida familiar cambia ligeramente.

Lo mejor es, sin duda, el dúo de actrices principales, Julianne Moore y Annette Bening (lo siento, Ruffalo me parece un poco blandito, aunque monísimo él) y la sinceridad respecto a las relaciones de pareja (lo que incluye su drama y su comedia, conste). Lo peor, el título. Que es una traducción del original, pero me sigue pareciendo horroroso.

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